El cambio climático

Nos enfrentamos a la amenaza de graves cambios ambientales globales. No nos queda otra, hay que lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que evite riesgos peligrosos para el planeta.¿De qué estamos hablando? De la economía verde que apunta significativamente a reducir riesgos ambientales y a minimizar la escasez ecológica. Es decir, proyecta un incremento de la demanda de materiales estratégicos, ecoeficientes, de recursos energéticos no asociados a los combustibles fósiles y al cambio del uso desmedido del suelo que afecta al mundo rural, a los montes, bosques, al agua dulce, aire, etc.

De acuerdo con la evidencia científica, la prioridad es estabilizar el clima global a una temperatura no superior a los 2°C sobre los niveles preindustriales. El reto es de una dimensión enorme. A nivel global se necesita una reducción de las emisiones de CO2 de entre el 95 y 99% para el año 2050. Por tanto, es necesario desarticular de forma radical las emisiones de CO2 y la actividad económica llevarla hacia una masiva des-carbonización: invertir recursos de manera radical para la adaptación a un cambio climático que ya está aquí y que no se podrá evitar que tenga efectos en el futuro.

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En un contexto de nuevas políticas climáticas, será preciso apostar de forma decidida por la transformación en profundidad del sistema imperante para propiciar que las energías renovables sean las más baratas, es decir, impulsar “reformas ecológicas”. Solamente así aumentaremos de forma significativa la generación de energías renovables y simultáneamente reduciremos progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles. La política climática se puede fundamentar apoyando de forma decidida las tecnologías del sector de energías renovables, subvenciones, beneficios fiscales y otras medidas, que siendo hoy relativamente más caras pasen a ser más baratas.

La economía verde debe ser consistente. Por ello, no nos queda otra solución que plantear modelos donde coja fuerza “el debilitamiento del fuerte vínculo que existe entre actividad económica y emisión de GEI, y cuidar el MA en la vida cotidiana, tanto dentro como fuera del entorno laboral“. Para ello, ante todo, la sociedad debe de tomar conciencia de las tremendas amenazas a las que se enfrenta la humanidad para poder transitar hacia un modelo socioeconómico realmente verde.

A contiuación os dejamos una pequeña animación que muestra como podemos adaptarmos a un futuro sostenible, y nuestros consejos para adaptarse.